
A veces, en ingeniería, el reto no es solo crear algo nuevo, sino hacer que conviva con lo que ya existe. Hace poco estuve trabajando en un proyecto muy interesante que resume perfectamente esta idea: un sistema de gestión y registro de baterías (Datalogger) capaz de hablar dos «idiomas» distintos.
El problema: Lo viejo vs. Lo nuevo
En el mundo de las baterías hay, básicamente, dos grandes grupos conviviendo:
- Las baterías «inteligentes» (SBS): Son las modernas. Ellas mismas te dicen «estoy al 80%», «tengo esta temperatura» o «me quedan tantos ciclos de vida». Se comunican digitalmente.
- Las baterías «tradicionales» (Analógicas): Son las de toda la vida. No «hablan», así que para saber cómo están tienes que medir físicamente su voltaje, la corriente que entra y sale, y usar sondas externas para vigilar que no se calienten.
El objetivo era crear un cerebro único que pudiera manejar ambas situaciones sin despeinarse.

La solución: Un sistema híbrido
Desarrollé un firmware capaz de trabajar en dos modos. Si el sistema detecta una batería moderna, se comporta como un «host» digital: lee directamente los datos internos (voltaje, amperaje, salud de la batería) a través de protocolos de comunicación estándar. Es limpio y preciso.
Pero, si conectamos una batería analógica, el sistema cambia el chip. Pasa a usar sensores físicos para leer la corriente y el voltaje, y gestiona sondas de temperatura externas para asegurarse de que todo opera dentro de los márgenes de seguridad.
¿Por qué es útil esto?
Lo bonito de este desarrollo es la versatilidad. El dispositivo no solo gestiona la carga, sino que actúa como una «caja negra»:
- Registro de datos: Guarda un historial diario en una tarjeta SD con todo lo que pasa (ciclos de carga, temperaturas, potencias…).
- Seguridad: Tiene alarmas programadas. Si una batería se calienta demasiado o baja de cierto nivel, el sistema avisa y corta para prevenir daños, da igual si la batería es digital o analógica.
- Visualización: Toda la info se muestra sencilla en una pantalla OLED para que el usuario sepa qué pasa de un vistazo.
Al final, este proyecto ha sido un buen ejercicio de adaptación. La electrónica sirve para hacer de puente entre tecnologías distintas, alargando la vida útil de los equipos y mejorando la seguridad, sea cual sea la batería que se use.






